"Y entonces me di cuenta de lo difícil que es cambiar realmente.
Hasta el infierno puede ser cómodo una vez que se está en él.
Yo solo quería que la soledad interna se fuera.
(No importa lo jodido que estés, siempre existe el infierno cuando regresas)
Lo curioso es que todo lo que quise ya lo tuve.
Y hay atisbos en el cielo todos los días.
En las personas, en la música, en el amor que siento.
Sólo tengo que empezar de nuevo."
Hospital for Souls - BMTH
Mi universo, con centro en todas partes y circunferencia infinita.
jueves, 7 de enero de 2016
lunes, 28 de diciembre de 2015
Adiós 2015
A veces siento que la que ocupa mi cuerpo no soy yo, que es una extraña que ha venido a instalarse temporalmente. Que mi "YO" ha hecho las maletas y se ha ido a un lugar seguro, se ha encerrado con llave y no quiere saber nada de lo que durante su ausencia pase.
Sin embargo lo que ocurre durante este tiempo es algo que escapa de su control, y quizá por eso acabe huyendo. Lo que ocurre durante su ausencia es todo caos, todo ira, todo rabia, todo impulsividad, y cuando debe volver, se encuentra con un huracán descontrolado que le supera.
Y se siente triste y perdida, desolada, porque no sabe qué hacer, cómo arreglarlo, cómo volver a ser un "yo". No le gusta lo que ve, pero tampoco es capaz de hacer nada para arreglarlo.
Lo más curioso es que la EXTRAÑA sigue haciendo sus visitas temporales, como si no se hubiera quedado satisfecha, y desordena lo ya desordenado. Todo vuelve a ser un caos, pero esta vez distinto. Lo que debería estar en tierra firme, a salvo, estable, ahora está colgando de un precipicio, y antes estaba volando.
Mi "YO" ya no sabe lo que es la estabilidad porque cada dos por tres la EXTRAÑA viene a desestabilizarlo. Ya no conoce el orden, porque la EXTRAÑA viene a desordenarlo. No conoce el entusiasmo, porque un día se cansó de luchar contra la EXTRAÑA, a la cual no entendía, y dejó de estabilizar, dejó de ordenar. Se convenció de que el orden se hallaba en el desorden y de que la EXTRAÑA formaba parte del ciclo.
Pero se equivocaba. Y en ciertos momentos de lucidez se daba cuenta. En realidad todo son decisiones. El YO decidió que la EXTRAÑA formara parte de su ciclo, porque parecía mucho más fuerte. Y en lugar de aprender a convivir con ella, decidió huir y esconderse cada vez que venía a instalarse temporalmente.
Esperaba a que se fuera y en lugar de intentar arreglar el desastre, dejaba que el paso de la EXTRAÑA repercutiera sobre todo lo demás.
Sinceramente ya no consigo distinguir el YO de la EXTRAÑA. No sé donde empieza uno y acaba el otro. Si la extraña soy yo, que ya no me conozco, o si es todo lo que hay a mi alrededor lo que ha cambiado. Y yo, tonta de mi, no lo quiero ver, y me he quedado clavada, cual clavo, y lo único que hago es mirar al martillo que me golpea una y otra vez, viendo como poco a poco me hunde más y más.
Vayamos diciendo adiós a esta mierda de año para acoger con los brazos abiertos a todo lo que esté por llegar. Nadie ha dicho que sea peor, pero tampoco que sea mejor. Así que, sea como sea, estará bien.
martes, 8 de diciembre de 2015
Esos lugares...
Existen ciertos lugares donde, sin saber por qué, te sientes de una forma distinta. Donde lo malo es menos malo, donde lo bueno es eterno, donde sientes la libertad y parece puro todo el aire que respiras; donde todo el mundo te sonríe, te da las gracias. Lugares donde los árboles esconden casas, donde ponen Muse en la radio, donde patinas hasta no poder más. Lugares donde sales de casa, cruzas la calle y te adentras en el bosque. Allí donde imaginas historias que curiosamente no se alejan demasiado de tu realidad. Donde creas recuerdos de esos que nunca desaparecen. Donde cada día es mejor que el anterior. Lugares a los que siempre quieres ir, de los que nunca quieres volver. Porque una esfera de equilibrio les rodea, y cuando estás dentro todo gira como tú quieres. Dicen que lo perfecto no existe, pero podemos crear nuestra propia utopía.
20 de julio 2015 - France
20 de julio 2015 - France
jueves, 23 de abril de 2015
Están los deporte de equipo, y luego está el Rugby
El primer
año de universidad supone para todos una época de muchos cambios. No podemos
evitar pensar en ello y preguntarnos cómo nos afectarán esos cambios. Nos
imaginamos una vida totalmente diferente a la que tenemos en el instituto,
aunque como ya sabemos, lo que nos imaginamos nunca corresponde con la realidad
que después se nos presenta. En mi caso no ha sido diferente, la realidad no ha
sido como me imaginaba.
Me incliné por el Colegio Mayor
Ximénez de Cisneros cuando supe que la vida colegial giraba en torno al rugby.
He practicado diferentes deportes desde que tengo memoria, baloncesto, fútbol,
atletismo, triatlón, pero nunca el rugby, y era algo que me llama mucho la
atención.
Recuerdo la primera vez que cogimos
un balón en banquitos y comenzamos a hacer pases. ¿Cómo demonios hacían para
pasar el balón dando vueltas con tanta potencia y precisión? Luego supe que ese
efecto se llamaba spin. Recuerdo la primera tocata, el primer entreno con el
colegio, el primer entreno con el club. La verdad es que parecía un “pato
mareado”, sin saber dónde colocarme, a dónde ir, y con barro hasta la rodillas.
Realmente el rugby es el deporte más complicado de entender al que he jugado
hasta ahora, y por ello el más completo, sufrido y bonito. Diría que es el
deporte de equipo por excelencia, porque aquí sí que es imposible que un
jugador, por muy bueno que sea, gane él solo un partido. Jugar al rugby es una
de esas experiencias que hasta que no la experimentas, no te puedes hacer ni
una idea de cómo es realmente.
Nuestro primer torneo con el equipo
femenino del colegio fue un buen punto de partida. La verdad es que me abrió
los ojos y casi que me di con un canto en los dientes. ¿Que el seven era sólo
correr? Já. Mi experiencia me dice que mínimo también tienes que conocer bien
las líneas -mi primer intento de ensayo fallido por ensayar en línea de 5-.
Bueno, algo más que contar. En realidad no. Ese torneo fue, además de nuestro
primer partido como equipo, lo que nos ha hecho ver todo lo que hemos
progresado.
La
primera etapa de un deporte es la más bonita, porque es cuando más agradecido
es el aprendizaje. En todos los entrenamientos, cada uno de ellos diferente,
con las explicaciones de Pinel y Manu, aprendíamos todas esas cosas que
no entendía cuando llegué aquí, las touches, los rucks, a sacar la mano, a
barrer, a patear, y lo que más nos gustaba, a placar..
Después
llegaban los partidos, donde podíamos demostrar nuestro trabajo, pero sobre
todo, disfrutar. ¡ALE COLE!
Así que no, la realidad no ha sido
como me imaginaba. La realidad lo ha superado. ¿Cómo iba yo a pensar que al
levantarme por la mañana y mirar por la ventana iba a poder ver el mejor campo
de rugby de España, que podría ir a banquitos a cualquier hora y encontrarme a
gente jugando con un balón, que podría ver partidos en vivo y en directo de la
División de Honor? Ahora puedo llevar la sudadera del cole y afirmar orgullosa:
Sí, soy del Cisneros.
sábado, 7 de febrero de 2015
VIAJAR ES GANAR TIEMPO
ME GUSTA VIAJAR
Hay
gente a la que le gusta viajar. A mí me gusta viajar. Cambiar de
entorno, de paisaje, de gente, conocer nuevos sitios, nuevas
experiencias, nuevas sensaciones. Es un buen modo de aprovechar las
vacaciones cuando hay tiempo y algo de dinero. A decir verdad, ¿a
quién no le gusta irse de vacaciones?
Sin
embargo, otras personas no piensan en vacaciones cuando hablan de
viajar. Moverse de un sitio a otro, de una ciudad a otra, incluso de
un país a otro por necesidad, es a veces incluso un incordio.
Cuántas horas de coche, autobús o tren deben “malgastar”. Digo
malgastar porque suelen ser personas muy ocupadas, con un horario
metódicamente organizado, para que todas sus tareas cuadren a la
perfección. Pudiendo aprovechar estas horas haciendo otras cosas,
deben emplear su tiempo en moverse de un sitio a otro. Y esto, desde
mi punto de vista, no es viajar.
Para
viajar hay que ser conscientes de que nos estamos moviendo. Llevo
moviéndome de un lugar a otro desde que era pequeña. De hecho, la
primera vez que salí del país tenía una semana de vida. Obviamente
no me acuerdo, ni de las características de mi entorno antes de
meterme en el coche, ni del trayecto, ni de cómo había cambiado
todo cuando salí. Lo cierto es que me he acostumbrado tanto a viajar
que quedarme mucho tiempo en el mismo sitio me resulta complicado.
Cuando me paro a pensar de cuánto tiempo he “malgastado” en un
coche, autobús o tren me doy cuenta de que habría tantos días
acumulados que podría irme otra vez de vacaciones aprovechando ese
tiempo.
Los
niños pequeños ansían que el trayecto se acabe. “¿Cuanto
queda?” preguntan cada dos por tres, ”¿falta mucho?”. Como
niña que fui no hace mucho tiempo, me considero también culpable
(lo siento papá).
Ahora
he crecido un poquito, no mucho, pero lo bastante para pensar de otra
forma. Sigo viajando, incluso más que antes, hasta el punto de estar
harta de tener que moverme tanto, de tener que estar en todos sitios
a la vez. Pero en realidad las cosas no son así. Nuestro día a día
se basa en cumplir plazos. Se nos ha impuesto la filosofía del
“carpe diem” y del “tempus fugi”,
aprovecha el momento, la vida
pasa y es corta. No podemos estar ni un minuto sin hacer algo que sea
productivo para nuestro futuro o con el que disfrutemos.
Alguien
me dijo “Perder tiempo para ganar tiempo”.
Esos momentos en los que sientes que estás perdiendo el tiempo,
pudiéndolo aprovechar haciendo otra cosa en lugar de viajar. Esos
momentos son los que te hacen
ganar tiempo en la montaña rusa que es el día a día, entre tanto
ajetreo y tanto estrés.
Como
he dicho antes, para viajar hay que ser conscientes de que nos
estamos moviendo, de que vamos de un sitio a otro, con algún
objetivo. No vale cerrar los ojos y querer llegar cuanto antes, no
vale impacientarse, ni maldecir a los demonios porque el tiempo no
pase más deprisa, o por que el destino está demasiado cerca. No
vale meterle prisa al conductor, no vale preocuparse por no llegar a
tiempo. No vale querer cambiar lo que no podemos cambiar.
Por
eso, a mí me gusta viajar, porque durante el viaje no necesito
preocuparme por nada. El trabajo en el autobús no suele ser
productivo. No tengo responsabilidades, puedo evadirme de los plazos,
de mis deberes como estudiante, amiga, compañera, incluso de mis
deberes como persona perteneciente a una sociedad. Lo único que me
queda es relajarme, disfrutar del momento, del momento de no tener
que hacer nada. Simplemente buena música, una ventana por la que
mirar y, ¡a ganar tiempo!
viernes, 2 de mayo de 2014
Vive.
Estamos condicionados por los estados de ánimo. Nos hacen ver las cosas desde distintos puntos de vista según el momento. Por eso decimos que siempre es mejor pensar y actuar en frío. Qué aburrido ¿no?. Tener que esperar para poder decidir. Somos impacientes y muchas veces no somos capaces de controlarnos. Al actuar pensamos que es lo mejor, nos cegamos, y después nos damos cuenta de que nos hemos equivocado. Pero ya no hay solución, no hay nada que hacer, sólo podemos arrepentirnos y aprender.
En realidad, estas son las cosas que dan riqueza a nuestra vida. Cuantas más veces caigamos, más veces nos levantamos, más oportunidades para aprender y hacernos fuertes poco a poco. No podemos pensar siempre en las consecuencias y dejar de hacer cosas por miedo a lo que pueda pasar. Arriesgarse, en eso consiste. Pero lo que hagas, hazlo de corazón, que de verdad lo sientas, porque puedes y porque quieres.
Aprender a separar, a no hacer de un problema el centro de todo, aprender a darle más importancia a lo que de verdad importa. Es tu vida, tú decides. Eres el protagonista de tu propio mundo, pero ten en cuenta que no lo eres dentro del mundo de los demás. De esto es de lo que no nos damos cuenta, y es lo que puede hacernos quedar como egoístas. Pero siguen surgiendo preguntas, ¿es malo ser egoísta?
Estamos solos. Preocuparnos por nosotros mismos es primordial. Preocuparnos por los demás está bien, pero sin olvidar que el primero eres tú. Preocuparse es pre-ocuparse, pensar demasiado en lo que viene. Una vez las cosas hayan emprendido su curso, habrá algunas que puedas cambiar y otras que no. Entonces, ¿de qué sirve preocuparse? Vive.
...
El pasado es pasado, el futuro es impredecible, el presente es tuyo.
miércoles, 8 de enero de 2014
Aquí dejo el blog de AEVICA, la asociación de estudiantes del I.E.S Vicente Cano de Argamasilla de Alba. Échale un vistazo, tal vez encuentres algo que te interese.
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