¿1+1=2 o 1+1=3?
Al principio del trimestre hablamos sobre Descartes, aquel que dudaba de todo, incluso de las matemáticas. Cuando supimos que Descartes podía dudar de las matemáticas, nos quedamos un poco aturdidos, sin saber que pensar. ¿Cómo se puede dudar de algo que llevas casi toda la vida estudiando? ¿Cómo puedes negar que un bolígrafo más otro bolígrafo no son dos bolígrafos, cuando tú mismo lo puedes comprobar?
He encontrado un vídeo bastante interesante que me gustaría compartir con vosotros. Demuestra la hipótesis de Descartes de forma matemática. Es irónico: Descartes duda de las matemáticas, duda de que 1+1=2, y precisamente son las matemáticas las que demuestran que 1+1 también pueden ser 3.
No os aconsejo que penséis mucho en por qué pasa esto. A veces es mejor dejarlo estar. ¡Disfrutad!
NOTA: El vídeo está en francés. Se supone que las matemáticas son un lenguaje universal y por eso no me parece necesario traducir. De todos modos, si alguno tenéis alguna DUDA, no DUDÉIS en preguntar.
"Usted no sabe que no es un cerebro, suspendido en una cubeta llena de líquido en un laboratorio y conectada a un ordenador que lo alimenta con sus experiencias actuales bajo el control de algún ingenioso científico técnico (benévolo o maligno, de acuerdo con su gusto). Puesto que, si usted fuera un cerebro así, asumiendo que el científico exitoso, nada dentro de sus experiencias podría revelar que usted lo es; ya que sus experiencias son, según la hipótesis, idénticas con las de algo que no es un cerebro en la cubeta. Como usted sólo tiene sus propias experiencias para saberlo, y esas experiencias son las mismas en cualquier situación, nada podría mostrarle cuál de las dos situaciones es real"
Si nuestro cerebro estuviera en una cubeta, ¿mi yo sería mi yo? ¿Mis decisiones serían mías? ¿Significa esto que no soy dueña de mí misma? ¿Significa que no vivimos realmente y que todo es una ilusión?
¿Esto puede implicar que todo lo que hacemos no sirve para nada? Personalmente creo que no podemos vivir basados en una hipótesis sin confirmar.
Con este vídeo me doy cuenta de lo insignificantes que somos los seres humanos dentro del universo. Aun así, tenemos el poder de provocar cambios en el planeta donde vivimos. Somos como las móneras. Nosotros necesitamos un microscopio para observarlas porque a simple vista no se ven, y sólo sentimos su presencia cuando actúan en conjunto sobre nuestro organismo, provocándonos enfermedades. Nosotros, los humanos, hacemos lo mismo con nuestro planeta. Con la "ayuda" de todos, tenemos la capacidad de afectar sobre el sitio donde vivimos, incrementando el efecto invernadero o sobreexplotandolo, entre otros.
Esta es lo que somos capaces de hacer los seres humanos a mayor escala pero, ¿individualmente tenemos una función? ¿Estamos aquí por algo? ¿Con qué fin vivimos?
Todos los individuos estamos relacionados. Me gustaría intentar explicar la función individual de cada uno gráficamente porque pienso que es la mejor manera:
Todo ser humano está continuamente llevando a cabo acciones en su vida. Imaginemos que estas acciones son un ente, una figura sin forma concreta, una figura abstracta. Si su área son las acciones, el punto central es lo más importante, es decir, nosotros, nuestro "yo", que somos los que llevamos las acciones a cabo. Todas las acciones desencadenan una serie de consecuencias que influyen y actúan sobre la vida, las acciones, el ente de otros individuos. Por lo tanto, todos estamos relacionados. Toda figura tiene un límite, a no ser que sea infinita, que no es el caso. El límite de nuestras acciones no está totalmente definido ya que no sabemos con certeza dónde acaban nuestras acciones y dónde empiezan las de los demás. Nuestras actuaciones se nos escapan de las manos y pasan a ser de otros cuando ya no tenemos control sobre ellas. Toda esta relación de acciones forman en su conjunto una cadera, una red. Si en esa cadena falla una anilla, esta se rompe y todas las demás anillas quedan fuera de la secuencia, fuera de la relación. Entonces se junta otra anilla distinta y todo cambia.
Como se puede ver en las imágenes, el color naranja son las acciones. El punto azul es el centro, el "yo" de cada uno. Cada conjunto de acciones de una persona, de una vida, es un ente, rodeado de una línea discontinua roja. La parte granate es la relación de acciones que hay entre unos y otros.
En la segunda imagen, aparecen eliminadas, primero la más pequeña y seguidamente las demás, ya que es una cadena. En la tercera imagen, estas anillas que se han eliminado han sido sustituidas por otras y la cadena ha seguido otro camino. Podemos apreciar que con el cambio de la segunda imagen, la primera y la última no son iguales. Esa es la función que desempeñamos, la función de formar parte de algo y que sin uno de nosotros, nada sería igual.
¡QUÉ PEQUEÑOS SOMOS, PERO QUÉ IMPORTANTES PODEMOS LLEGAR A SER!
99 LUFTBALLONS
Hace poco escuché esta canción rebuscando en viejos discos de mis padres. Me pareció muy interesante, primero porque estaba en alemán, y segundo por la historia que cuenta.
Esta canción es una protesta contra la Guerra Fría interpretada por la cantante alemana Nena. Es del año 1983. También está escrita en inglés, aunque me parece más interesante escucharla en alemán, ya que es la original y es un idioma menos escuchado que el inglés.
La canción está influenciada en un periodo bastante peligroso donde se veía la maniobra estratégica entre los EE.UU y la URSS en la Guerra Fría. Su éxito internacional en EE.UU coincidió con el trágico suceso del lanzamiento de misiles en Alemania occidental (en respuesta de los misiles nucleares de la URSS) que impulsó protestas en toda Europa occidental.
Cuenta la historia de 99 globos que flotan en el aire. Las fuerzas militares reaccionan al detectar los objetos que vuelan y lanzan un ataque. Los globos son el símbolo de los misiles.
Personalmente, creo que se está perdiendo el hacer canciones protesta. Estos años están siendo duros para mucha gente debido a la crisis y no conozco ninguna canción que proteste contra ello. Los cantantes deberían dar a conocer sus ideas y pensamientos sobre el tema y hacer que la gente se mueva. Son ellos los que lo pueden hacer, y si no lo hacen ¿quién lo hará? Si os fijáis, la mayoría de las canciones de ahora son de amor y desamor, todas dicen lo mismo. Parecen distintas versiones de la misma canción.
Si conocéis alguna canción de protesta actual, por favor ¿podríais dejarme un enlace?
Tic, tac, tic, tac, tic, tac.... El tiempo pasa y esto no se puede evitar. Puede que lo haga demasiado deprisa. ¿No habéis deseado alguna vez poder pararlo? Me pregunto si los días siguen teniendo 24 horas y si un minuto sigue durando sesenta segundos. Yo diría que hace unos años tenía más tiempo para disfrutar. Últimamente sólo tengo tiempo para cumplir con mis obligaciones. Echo de menos pasar horas y horas sin hacer nada, sumergida en mis pensamientos. Hoy, eso se me hace imposible. Dan ganas de dejarlo todo.
Queridos compañeros de clase: Pronto tendremos la prueba física de resistencia y veo que algunos de vosotros no estáis muy motivados con el tema de entrenar. Este mundo que es el deporte de fondo es algo que a mí me apasiona. Por eso, me gustaría compartir con vosotros una pequeña reflexión y este artículo sobre dos personajes importantes en los deportes de fondo. Pretendo con esto motivaros (a los que os dejéis motivar) o simplemente informaros sobre las ventajas de, no solo las carreras a pie, si no también otros deportes que requieren grandes esfuerzos físicos y mentales. ¿Por qué corro? ¿Qué es lo que me motiva a correr? Corro porque disfruto. No me importa que otros me superen. Corro simplemente en busca de una sensación, la satisfacción de superarme, alcanzar mis metas. La satisfacción de acabar una carrera sabiendo que he hecho todo lo posible. Prefiero acabar una carrera y no subir al podium si me he superado, he conseguido mi mejor marca, que quedar primera sin haber tenido que sufrir, sin haber tenido que superar dificultades. En el siguiente artículo, hablan dos personajes importantes dentro del mundo del deporte de fondo (ultramaratonianos). - Josef Ajram es especialista en pruebas de natación, bicicleta y carrera (ironman: 3.86 km a nado, 180 km sobre ruedas y 42.2 km a pie). - Kilian Jornet con sólo 25 años rompe todos los récords de carrera y esquí de montaña. EL LÍMITE SOY YO [...]“Con el deporte he aprendido a saber quién soy, a desposeerme de las máscaras que utilizo”, razona Jornet, que alterna el esquí de montaña con las carreras de ultrafondo y que está reconocido como deportista de alto nivel por el Consejo Superior de Deportes. “He luchado para ser el mejor, para encontrar que somos muy poca cosa y que no hay que darse importancia. Hay que disfrutar de las emociones, de los momentos, pues son lo único importante”, añade. “En las situaciones extremas, en tormentas, en accidentes o en carreras de más de 24 horas donde el dolor hace que tus fuerzas y tu concentración se dediquen a dar un paso más, no tienes fuerzas para disimular. Es un viaje peligroso, porque es más fácil analizar a otro que mirarse con sinceridad a uno mismo”. “Es que abandonar es muy fácil”, continúa Ajram, que une en sus pruebas la natación, la bicicleta y la carrera, especializado en el ironman, donde los hombres y las mujeres de acero recorren 3,86 kilómetros en el agua, 180 sobre ruedas y 42,2 a pie; y en el ultraman, todavía más exigente.“Lo que aprendes en estas cosas lo aplicas en la vida. Si vas a un Maratón de Sables [251 kilómetros por el desierto del Sáhara divididos en seis días] y a la mínima que estás cansado abandonas, lo harás a la mínima en cualquier situación de tu vida profesional o personal” [...] "Lo que he descubierto de mí en estas carreras es que lo que no haga de mí en esta vida será porque realmente no me apetece. La primera vez que hice un ironman, estuve 12h 30min sufriendo como en mi vida. Ahí me di cuenta de que sería capaz de hacer cualquier cosa que me propusiera. En esto hay algo que engancha, y vas a la caza constante de esa sensación". En la búsqueda de esas emociones, los ultrafondistas se convierten en filósofos. Llegan a meta tras horas de sufrimientos, se sientan a esperar a los rezagados, a veces durante más de un día, y entonces se plantean si no serán esos últimos clasificados los que realmente ganaron la prueba, porque tuvieron más dificultades, derribaron más barreras interiores, se superaron más, tuvieron que pelear con más demonios. Del mismo modo, empiezan a sentir una conexión íntima con el paisaje y la naturaleza, se sienten uno con el mundo, porque los latidos de su corazón y los latigazos que sufren sus piernas dependen de cuánto apriete el sol, de cuánto suba o baje la humedad, y porque se alivian de tanto sufrimiento por los ojos, según desfilan ante su mirada las recónditas montañas y sus cumbres apenas holladas, o las dunas y sus arenas, el mejor espejismo en el que perder la cabeza para que se olvide de los pies. [...] “Correr es meditar”, explica Ajram. [...] ¿Por qué correr 100 kilómetros? ¿Por qué nadar arriesgándose a recibir una patada del competidor más próximo, o a que el cuerpo sufra el rigor de las bajas temperaturas llegando a la hipotermia? ¿Por qué subirse a una bicicleta, echarse a la carretera, y sentir que los cuádriceps se tensan, que los gemelos piden tregua, que queman los tendones y la espalda protesta? ¿Es esto sadomasoquismo, narcisismo o pura ambición de mejora personal? ¿Qué hay en esas cabezas capaces de devorar kilómetros, condicionando su día a día profesional, personal y emocional a los entrenamientos, que se suelen convertir en el epicentro de la existencia del ultrafondista, por encima de la oficina, la pareja y los hijos? ¿Qué hace que esos corazones se calcen las zapatillas? “El deporte es una de las mejores terapias contra las dificultades de la vida, la depresión o el estrés”,explica José Beirán, psicólogo deportivo, exjugador del Real Madrid de baloncesto y plata olímpica con la selección en los Juegos de 1984. “El ultrafondo, los ironman y los ultramaratones no son como el baloncesto o el fútbol, donde hay compañeros de equipo.Aquí compites contra ti mismo: puedes llegar el último, que si has mejorado tu tiempo, has ganado. Cada día compites, no solo contra el cronómetro, sino contra las sensaciones, contra un entrenamiento acabado pese a que te sentías mal. Es la satisfacción de alcanzar retos, de exigirte algo que te cuesta, de cumplir objetivos. Provoca el bienestar de completar algo duro y difícil".
"Persigue tus sueños, tu mayor riesgo es no ser feliz"
Iñaki Ochoa de Olza Seguín, montañero español y guía de alta montaña que dedica su vida a ello. Un claro ejemplo de un hombre que persigue sus sueños y que es imparable. Personalmente me parece un ejemplo a seguir, no solo en montañismo, también como persona.
Aquí os dejo el vídeo que hemos empezado a ver en la clase de filosofía. Una verdadera historia de motivación y lucha: Rescate y muerte en el Annapurna