Tengo alas, luego vuelo. Pero no siempre.
Parece fácil. Sin embargo tengo los pies anclados, llenos de barro, pesan como si tuvieran gravedad propia y me impiden batir mis alas y emprender mi viaje.
Solo vuelo cuando el viendo es favorable, cuando no hay nubes dentro de mí, cuando mi mente está en blanco y me dejo llevar.
Necesito...necesito un totem, algo fijo, algo que me recuerde cual es mi sitio, quién soy yo, y qué es lo que quiero.
Tengo alas, luego tengo la capacidad de volar.
Tengo la capacidad de decidir, de tomar decisiones, de ser libre, de ser dueña de mi vida. Quiero crear, encontrar caminos, inventarlos, empaparme de lo que hay a mi alrededor y hacerme fuerte. Fuerte para que las flechas del pasado reboten en mi armadura. Fuerte para dejar de compadecerme y empezar a vivir.
Solo una cosa más, stay high, lucha por tu sueños.
Mi universo, con centro en todas partes y circunferencia infinita.
jueves, 25 de agosto de 2016
sábado, 20 de febrero de 2016
Borradores random
Tendemos a buscar el por qué de todo. Pero la mayor parte de veces eso da igual.
Que somos lo que somos y no lo que queremos.
Nos creemos especiales, pero todos formamos parte de una misma mierda.
Que todo está en nuestra mente, por propia creación o por influencias de otros. Y lo peor es que la mayoría de nuestras ideas no son nuestras, aunque pensemos que sí.
Y aun así no vale culpar a los demás, ni siquiera culparnos a nosotros mismos. La culpa la creamos desde dentro, si no la sentimos no existe.
Necesitamos aferrarnos a algo o a alguien, para que el viento no nos lleve con él, pero igual hay que dejarse llevar. Despertarse cuando el viento amaine, en cualquier lugar, en medio de todo, y elegir el camino para volver a casa, o para alejarse aún más.
Dejar los miedos atrás (otra cosa que si no se siente no existe), dejar de pensar para empezar a hacer. Y hacer sin pensar, porque pensar agota y no estamos sobrados de energía precisamente.
Nuestra personalidad no la crean los demás. Dejar de autocompadecerse, de buscar consuelo por cualquier tontería. Somos animales racionales, actuemos como tales.
Nuestras grandes tonterías son nuestros grandes problemas.
Decir tonterías nos crea problemas.
Hacer tonterías a veces nos da la oportunidad de dejar de ser tontos.
El ser maduro es hacer lo que los demás quieren que hagas. A la mierda la madurez. ¿Alguien sabe realmente lo que es?
¿Dónde está el equilibrio? El triángulo es el polígono más estable si se le aplica una fuerza a cualquier vértice. Pero no somos triángulos, ni siquiera somos personas. Somos conciencias atrapadas en cuerpos, y cada uno la aprovecha como puede.
sábado, 30 de enero de 2016
Esquiar es lo más parecido a volar
El
esquí es uno de los deportes que más sensaciones aporta. Sería bastante difícil
describirlas, las sensaciones hay que sentirlas. Y me parece muy curioso,
porque ya son 5 las veces que he ido a esquiar y todas han sido bastante distintas,
ya sea porque he ido progresando técnicamente o porque la gente con la que iba
era diferente, pero las sensaciones sí que han sido prácticamente las mismas, y
me siguen emocionando.
Como cada año, no veía el momento del primer contacto con la nieve, de ponerme los esquís y dejarme deslizar. Tener por fin esta sensación de libertad, de satisfacción, de euforia; toda una mezcla de las cosas buenas que existen. Y quieres volver a repetir todo eso una y otra vez. Así que te sientes empujado a volver a subir cada vez que bajas una pala para volver a bajarla, aunque te quemen los cuádriceps o no sientas la cara, aunque te duelan las espinillas y no te puedas mantener en pie. Aunque realmente no te das cuenta del verdadero cansancio hasta después de quitarte las botas, ya en el apartamento, mojada hasta arriba.
Como cada año, no veía el momento del primer contacto con la nieve, de ponerme los esquís y dejarme deslizar. Tener por fin esta sensación de libertad, de satisfacción, de euforia; toda una mezcla de las cosas buenas que existen. Y quieres volver a repetir todo eso una y otra vez. Así que te sientes empujado a volver a subir cada vez que bajas una pala para volver a bajarla, aunque te quemen los cuádriceps o no sientas la cara, aunque te duelan las espinillas y no te puedas mantener en pie. Aunque realmente no te das cuenta del verdadero cansancio hasta después de quitarte las botas, ya en el apartamento, mojada hasta arriba.
Hay varias cosas que caracterizan
al esquí. Lo primero es que el hecho de que sea un deporte que sólo se pueda
practicar en montaña, en invierno, con nieve (y con ahorros) le hace único.
Esperas ansioso el viaje durante todo un año. Y todo esto hace que la primera
bajada sea espectacular y especial. Es imposible cansarse de algo que te aporta
tanta emoción y que sólo puedes practicar unos pocos días al año, porque cuando
vuelves a casa sigues necesitando esa emoción, que en la montaña nunca se
agota.
Otra cosa que me llama la
atención, no sólo del esquí, si no de los deportes en general, pero sobre todo
del esquí, es la capacidad de autoaprendizaje que tenemos. El estar subido
sobre los esquís y tener que dirigirlos permite que cada uno adquiera la
técnica que mejor le convenga, aprendiendo por el método de, para girar esto
funciona, para frenar esto funciona, etc., es decir, del acierto-error. Y es
practicando, practicando, practicando cuando se adquiere. Este año por fin he
conseguido ir con cantos, y la sensación de velocidad, del viento en la cara,
de poder manejar los esquís como casi tus propios pies, aportan todavía un
punto más a toda la experiencia.
Pero lo que más me gusta
de todo es cómo puedes investigar y jugar como un niño mientas bajas las
laderas de las montañas. A veces me imagino historias entre los árboles y
caminos; o me pico en secreto con el de al lado, para ver quién llega antes
abajo; o simplemente me dejo llevar, sin tener en cuenta las señalizaciones,
¡ya me encontraré cuando recobre mi parte racional!
Y
sinceramente, compartir todo esto con mis compañeros de clase, quienes viven
por el deporte igual que yo, es un privilegio. De los viajes a la nieve siempre
traes anécdotas, y aunque puedas encontrarte a ti mismo a la vez que te pierdes
por las montañas, el compartir hace el viaje todavía más valioso.
Entonces, ¿qué por qué me
gusta esquiar? Porque es lo más parecido a volar. Porque una vez tienes la base
tienes el poder de esquivar, saltar, derrapar, frenar y volver a acelerar, y si
te caes, te ríes de ti (y contigo), a veces hasta llorar.
jueves, 7 de enero de 2016
There's glimpses of heaven in every day
"Y entonces me di cuenta de lo difícil que es cambiar realmente.
Hasta el infierno puede ser cómodo una vez que se está en él.
Yo solo quería que la soledad interna se fuera.
(No importa lo jodido que estés, siempre existe el infierno cuando regresas)
Lo curioso es que todo lo que quise ya lo tuve.
Y hay atisbos en el cielo todos los días.
En las personas, en la música, en el amor que siento.
Sólo tengo que empezar de nuevo."
Hospital for Souls - BMTH
Hasta el infierno puede ser cómodo una vez que se está en él.
Yo solo quería que la soledad interna se fuera.
(No importa lo jodido que estés, siempre existe el infierno cuando regresas)
Lo curioso es que todo lo que quise ya lo tuve.
Y hay atisbos en el cielo todos los días.
En las personas, en la música, en el amor que siento.
Sólo tengo que empezar de nuevo."
Hospital for Souls - BMTH
lunes, 28 de diciembre de 2015
Adiós 2015
A veces siento que la que ocupa mi cuerpo no soy yo, que es una extraña que ha venido a instalarse temporalmente. Que mi "YO" ha hecho las maletas y se ha ido a un lugar seguro, se ha encerrado con llave y no quiere saber nada de lo que durante su ausencia pase.
Sin embargo lo que ocurre durante este tiempo es algo que escapa de su control, y quizá por eso acabe huyendo. Lo que ocurre durante su ausencia es todo caos, todo ira, todo rabia, todo impulsividad, y cuando debe volver, se encuentra con un huracán descontrolado que le supera.
Y se siente triste y perdida, desolada, porque no sabe qué hacer, cómo arreglarlo, cómo volver a ser un "yo". No le gusta lo que ve, pero tampoco es capaz de hacer nada para arreglarlo.
Lo más curioso es que la EXTRAÑA sigue haciendo sus visitas temporales, como si no se hubiera quedado satisfecha, y desordena lo ya desordenado. Todo vuelve a ser un caos, pero esta vez distinto. Lo que debería estar en tierra firme, a salvo, estable, ahora está colgando de un precipicio, y antes estaba volando.
Mi "YO" ya no sabe lo que es la estabilidad porque cada dos por tres la EXTRAÑA viene a desestabilizarlo. Ya no conoce el orden, porque la EXTRAÑA viene a desordenarlo. No conoce el entusiasmo, porque un día se cansó de luchar contra la EXTRAÑA, a la cual no entendía, y dejó de estabilizar, dejó de ordenar. Se convenció de que el orden se hallaba en el desorden y de que la EXTRAÑA formaba parte del ciclo.
Pero se equivocaba. Y en ciertos momentos de lucidez se daba cuenta. En realidad todo son decisiones. El YO decidió que la EXTRAÑA formara parte de su ciclo, porque parecía mucho más fuerte. Y en lugar de aprender a convivir con ella, decidió huir y esconderse cada vez que venía a instalarse temporalmente.
Esperaba a que se fuera y en lugar de intentar arreglar el desastre, dejaba que el paso de la EXTRAÑA repercutiera sobre todo lo demás.
Sinceramente ya no consigo distinguir el YO de la EXTRAÑA. No sé donde empieza uno y acaba el otro. Si la extraña soy yo, que ya no me conozco, o si es todo lo que hay a mi alrededor lo que ha cambiado. Y yo, tonta de mi, no lo quiero ver, y me he quedado clavada, cual clavo, y lo único que hago es mirar al martillo que me golpea una y otra vez, viendo como poco a poco me hunde más y más.
Vayamos diciendo adiós a esta mierda de año para acoger con los brazos abiertos a todo lo que esté por llegar. Nadie ha dicho que sea peor, pero tampoco que sea mejor. Así que, sea como sea, estará bien.
martes, 8 de diciembre de 2015
Esos lugares...
Existen ciertos lugares donde, sin saber por qué, te sientes de una forma distinta. Donde lo malo es menos malo, donde lo bueno es eterno, donde sientes la libertad y parece puro todo el aire que respiras; donde todo el mundo te sonríe, te da las gracias. Lugares donde los árboles esconden casas, donde ponen Muse en la radio, donde patinas hasta no poder más. Lugares donde sales de casa, cruzas la calle y te adentras en el bosque. Allí donde imaginas historias que curiosamente no se alejan demasiado de tu realidad. Donde creas recuerdos de esos que nunca desaparecen. Donde cada día es mejor que el anterior. Lugares a los que siempre quieres ir, de los que nunca quieres volver. Porque una esfera de equilibrio les rodea, y cuando estás dentro todo gira como tú quieres. Dicen que lo perfecto no existe, pero podemos crear nuestra propia utopía.
20 de julio 2015 - France
20 de julio 2015 - France
jueves, 23 de abril de 2015
Están los deporte de equipo, y luego está el Rugby
El primer
año de universidad supone para todos una época de muchos cambios. No podemos
evitar pensar en ello y preguntarnos cómo nos afectarán esos cambios. Nos
imaginamos una vida totalmente diferente a la que tenemos en el instituto,
aunque como ya sabemos, lo que nos imaginamos nunca corresponde con la realidad
que después se nos presenta. En mi caso no ha sido diferente, la realidad no ha
sido como me imaginaba.
Me incliné por el Colegio Mayor
Ximénez de Cisneros cuando supe que la vida colegial giraba en torno al rugby.
He practicado diferentes deportes desde que tengo memoria, baloncesto, fútbol,
atletismo, triatlón, pero nunca el rugby, y era algo que me llama mucho la
atención.
Recuerdo la primera vez que cogimos
un balón en banquitos y comenzamos a hacer pases. ¿Cómo demonios hacían para
pasar el balón dando vueltas con tanta potencia y precisión? Luego supe que ese
efecto se llamaba spin. Recuerdo la primera tocata, el primer entreno con el
colegio, el primer entreno con el club. La verdad es que parecía un “pato
mareado”, sin saber dónde colocarme, a dónde ir, y con barro hasta la rodillas.
Realmente el rugby es el deporte más complicado de entender al que he jugado
hasta ahora, y por ello el más completo, sufrido y bonito. Diría que es el
deporte de equipo por excelencia, porque aquí sí que es imposible que un
jugador, por muy bueno que sea, gane él solo un partido. Jugar al rugby es una
de esas experiencias que hasta que no la experimentas, no te puedes hacer ni
una idea de cómo es realmente.
Nuestro primer torneo con el equipo
femenino del colegio fue un buen punto de partida. La verdad es que me abrió
los ojos y casi que me di con un canto en los dientes. ¿Que el seven era sólo
correr? Já. Mi experiencia me dice que mínimo también tienes que conocer bien
las líneas -mi primer intento de ensayo fallido por ensayar en línea de 5-.
Bueno, algo más que contar. En realidad no. Ese torneo fue, además de nuestro
primer partido como equipo, lo que nos ha hecho ver todo lo que hemos
progresado.
La
primera etapa de un deporte es la más bonita, porque es cuando más agradecido
es el aprendizaje. En todos los entrenamientos, cada uno de ellos diferente,
con las explicaciones de Pinel y Manu, aprendíamos todas esas cosas que
no entendía cuando llegué aquí, las touches, los rucks, a sacar la mano, a
barrer, a patear, y lo que más nos gustaba, a placar..
Después
llegaban los partidos, donde podíamos demostrar nuestro trabajo, pero sobre
todo, disfrutar. ¡ALE COLE!
Así que no, la realidad no ha sido
como me imaginaba. La realidad lo ha superado. ¿Cómo iba yo a pensar que al
levantarme por la mañana y mirar por la ventana iba a poder ver el mejor campo
de rugby de España, que podría ir a banquitos a cualquier hora y encontrarme a
gente jugando con un balón, que podría ver partidos en vivo y en directo de la
División de Honor? Ahora puedo llevar la sudadera del cole y afirmar orgullosa:
Sí, soy del Cisneros.
sábado, 7 de febrero de 2015
VIAJAR ES GANAR TIEMPO
ME GUSTA VIAJAR
Hay
gente a la que le gusta viajar. A mí me gusta viajar. Cambiar de
entorno, de paisaje, de gente, conocer nuevos sitios, nuevas
experiencias, nuevas sensaciones. Es un buen modo de aprovechar las
vacaciones cuando hay tiempo y algo de dinero. A decir verdad, ¿a
quién no le gusta irse de vacaciones?
Sin
embargo, otras personas no piensan en vacaciones cuando hablan de
viajar. Moverse de un sitio a otro, de una ciudad a otra, incluso de
un país a otro por necesidad, es a veces incluso un incordio.
Cuántas horas de coche, autobús o tren deben “malgastar”. Digo
malgastar porque suelen ser personas muy ocupadas, con un horario
metódicamente organizado, para que todas sus tareas cuadren a la
perfección. Pudiendo aprovechar estas horas haciendo otras cosas,
deben emplear su tiempo en moverse de un sitio a otro. Y esto, desde
mi punto de vista, no es viajar.
Para
viajar hay que ser conscientes de que nos estamos moviendo. Llevo
moviéndome de un lugar a otro desde que era pequeña. De hecho, la
primera vez que salí del país tenía una semana de vida. Obviamente
no me acuerdo, ni de las características de mi entorno antes de
meterme en el coche, ni del trayecto, ni de cómo había cambiado
todo cuando salí. Lo cierto es que me he acostumbrado tanto a viajar
que quedarme mucho tiempo en el mismo sitio me resulta complicado.
Cuando me paro a pensar de cuánto tiempo he “malgastado” en un
coche, autobús o tren me doy cuenta de que habría tantos días
acumulados que podría irme otra vez de vacaciones aprovechando ese
tiempo.
Los
niños pequeños ansían que el trayecto se acabe. “¿Cuanto
queda?” preguntan cada dos por tres, ”¿falta mucho?”. Como
niña que fui no hace mucho tiempo, me considero también culpable
(lo siento papá).
Ahora
he crecido un poquito, no mucho, pero lo bastante para pensar de otra
forma. Sigo viajando, incluso más que antes, hasta el punto de estar
harta de tener que moverme tanto, de tener que estar en todos sitios
a la vez. Pero en realidad las cosas no son así. Nuestro día a día
se basa en cumplir plazos. Se nos ha impuesto la filosofía del
“carpe diem” y del “tempus fugi”,
aprovecha el momento, la vida
pasa y es corta. No podemos estar ni un minuto sin hacer algo que sea
productivo para nuestro futuro o con el que disfrutemos.
Alguien
me dijo “Perder tiempo para ganar tiempo”.
Esos momentos en los que sientes que estás perdiendo el tiempo,
pudiéndolo aprovechar haciendo otra cosa en lugar de viajar. Esos
momentos son los que te hacen
ganar tiempo en la montaña rusa que es el día a día, entre tanto
ajetreo y tanto estrés.
Como
he dicho antes, para viajar hay que ser conscientes de que nos
estamos moviendo, de que vamos de un sitio a otro, con algún
objetivo. No vale cerrar los ojos y querer llegar cuanto antes, no
vale impacientarse, ni maldecir a los demonios porque el tiempo no
pase más deprisa, o por que el destino está demasiado cerca. No
vale meterle prisa al conductor, no vale preocuparse por no llegar a
tiempo. No vale querer cambiar lo que no podemos cambiar.
Por
eso, a mí me gusta viajar, porque durante el viaje no necesito
preocuparme por nada. El trabajo en el autobús no suele ser
productivo. No tengo responsabilidades, puedo evadirme de los plazos,
de mis deberes como estudiante, amiga, compañera, incluso de mis
deberes como persona perteneciente a una sociedad. Lo único que me
queda es relajarme, disfrutar del momento, del momento de no tener
que hacer nada. Simplemente buena música, una ventana por la que
mirar y, ¡a ganar tiempo!
viernes, 2 de mayo de 2014
Vive.
Estamos condicionados por los estados de ánimo. Nos hacen ver las cosas desde distintos puntos de vista según el momento. Por eso decimos que siempre es mejor pensar y actuar en frío. Qué aburrido ¿no?. Tener que esperar para poder decidir. Somos impacientes y muchas veces no somos capaces de controlarnos. Al actuar pensamos que es lo mejor, nos cegamos, y después nos damos cuenta de que nos hemos equivocado. Pero ya no hay solución, no hay nada que hacer, sólo podemos arrepentirnos y aprender.
En realidad, estas son las cosas que dan riqueza a nuestra vida. Cuantas más veces caigamos, más veces nos levantamos, más oportunidades para aprender y hacernos fuertes poco a poco. No podemos pensar siempre en las consecuencias y dejar de hacer cosas por miedo a lo que pueda pasar. Arriesgarse, en eso consiste. Pero lo que hagas, hazlo de corazón, que de verdad lo sientas, porque puedes y porque quieres.
Aprender a separar, a no hacer de un problema el centro de todo, aprender a darle más importancia a lo que de verdad importa. Es tu vida, tú decides. Eres el protagonista de tu propio mundo, pero ten en cuenta que no lo eres dentro del mundo de los demás. De esto es de lo que no nos damos cuenta, y es lo que puede hacernos quedar como egoístas. Pero siguen surgiendo preguntas, ¿es malo ser egoísta?
Estamos solos. Preocuparnos por nosotros mismos es primordial. Preocuparnos por los demás está bien, pero sin olvidar que el primero eres tú. Preocuparse es pre-ocuparse, pensar demasiado en lo que viene. Una vez las cosas hayan emprendido su curso, habrá algunas que puedas cambiar y otras que no. Entonces, ¿de qué sirve preocuparse? Vive.
...
El pasado es pasado, el futuro es impredecible, el presente es tuyo.
miércoles, 8 de enero de 2014
Aquí dejo el blog de AEVICA, la asociación de estudiantes del I.E.S Vicente Cano de Argamasilla de Alba. Échale un vistazo, tal vez encuentres algo que te interese.
sábado, 7 de diciembre de 2013
¿Esencia olvidada?
Sienta bien volver a leer los trabajos del año pasado. Hoy, al levantarme, he tenido el antojo de escribir y al leer todas estas entradas me he dado cuenta de que este año me he perdido. Me he perdido porque ya no soy fiel a mí misma, a mis principios, a lo que yo creía. ¿Por qué? Porque ahora tenemos esa obligación de sacar adelante el curso con buena nota y eso hace que nos olvidemos de lo realmente importante: vivir la vida y ser feliz.
Nos han quitado el pensar y nos han impuesto el memorizar miles de cosas de las cuales muchas olvidaremos. Y es que el sistema educativo es así, antepone la capacidad de memorizar a lo que para mí es lo verdaderamente importante, el pensar. Da igual que no te sepas desenvolver en una determinada situación, siempre que puedas memorizar 50 folios y plasmarlo en un papel...
Me he dado cuenta de que la competitividad entre alumnos por sacar la mejor nota no es tan buena como yo pensaba. Hace que dejes muchas cosas que eran importantes para ti de lado y sólo te centres en la nota. Se nos olvida SER personas. Y ahora que soy consciente de ello (un poquito tarde), quiero volver a ser capaz de vivir pensando lo que pensaba cuando escribí este blog. Las personas maduramos, estamos en continuo cambio, pero dentro de nosotros hay algo que no cambia, la famosa esencia de las personas. Pienso que este año algunos de nosotros la hemos, no perdido, pero sí olvidado. Y quiero volver a recordarla!!
lunes, 17 de junio de 2013
El Alquimista.
"Cuando vemos siempre a las mismas personas terminamos
haciendo que pasen a formar parte de nuestras vidas. Y como ellas forman parte
de nuestras vidas, pasan también a querer modificar nuestras vidas. Y si no
somos como ellas esperan que seamos, se molestan. Porque todas las personas
saben exactamente cómo debemos vivir nuestra vida. Y nunca tienen idea de cómo
deben vivir sus propias vidas"
Fragmento de "El Alquimista"
Paulo Coelho
viernes, 14 de junio de 2013
MIRADAS CRUZADAS
TALLER DE LITERATURA Y FILOSOFÍA
Título del cuadro: Vanidad o alegoría de la vida humana.
Autor del cuadro: Philippe de Campaigne.
Título de la música: La Stravaganza.
Compositor: Antonio Vivaldi.
jueves, 6 de junio de 2013
Taller de literatura y filosofía.
¿Por qué buscamos aventura en nuestras vidas?
Muchas veces la gente se aburre cuando siente que vive una rutina. Hacer siempre lo mismo, mismos horarios, mismas cosas, relacionarse con prácticamente la misma gente... Aunque la rutina no es la misma para cada persona, todos los que se quejan de ella la perciben de la misma manera, es aburrido hacer siempre lo mismo, no se encuentra motivación, dicen.
Pues personalmente yo no soy una de esas personas. No creo que caer en una rutina sea malo o aburrido. Hay que aprender a cambiar pequeños detalles dentro del día a día, para que la rutina te sirva para llevar un determinado ritmo de vida. Y esos pequeños detalles que cambian son lo que te ayudan a vivir siempre con esa ilusión y motivación. Incluso los cambios pueden formar parte de la rutina. Los adolescentes llamamos rutina a los días lectivos en los que tenemos clase: dormimos, desayunamos vamos al instituto, estudiamos... incluyendo algunos matices individuales, claro está. Pero cuando el curso se acaba y pasamos al verano, comenzamos con la rutina del verano: dormimos hasta tarde, vamos a la piscina, salimos de fiesta...
No creo que la repetición de la práctica de actividades sea el problema. El problema es la mirada que mostramos ante esta. Todos los días comemos, y no por eso nos aburre comer. Cada comida es diferente, unas conversaciones, unos sabores, unos olores.
Pero no toda la gente piensa como yo. También entiendo que es necesario variar de vez en cuando, pero variar puede entrar dentro de la propia rutina (también depende del concepto de rutina de cada uno).
Hay personas que necesitan salir de la rutina para encontrar la motivación. Y uno de ellos es don Quijote, protagonista de la obra de Cervantes Don Quijote de la Mancha.
Don Quijote se aburre. Lee libros como método de distracción. Puede que esa sea la clave, encontrar algo de tu rutina que realmente nos motive. Parándome a pensar, puede que por eso a mi no me aburra mi rutina, porque disfruto con ella. Pero bueno, volviendo al tema de don Quijote, este necesita algo nuevo que le llene y para ello se inventa, a raíz de las historias que lee, una historia para su propia vida. Y no solo él lo hace. Mucha gente hoy en día pone en práctica esta estrategia. Alguna explicación tienen que tener todas las historias de adolescentes y no tan adolescentes que por mucho que busquemos un por qué no le encontramos el sentido.
Pensamos que don Quijote está loco porque es "demasiado mayor" para emprender una aventura así, pero nunca es tarde para cansarse de la rutina, para replantearse la vida misma y nuestros planes. No creo que don Quijote esté loco, todo lo contrario, pienso que está más cuerdo que muchos de nosotros porque tiene las ideas claras, sabe lo que quiere y que para conseguirlo debe seguir adelante, y esto no le da miedo.
Si don Quijote hubiera tenido mujer, hijos, hubiera estado satisfecho con lo que hacía y con su vida, no hubiera emprendido tal viaje, no hubiera necesitado salir en busca de su identidad y emprender esta aventura. Por otro lado, Sancho si que tenía familia, y puede que por ello le cueste entender al principio a don Quijote y sus visiones.
La rutina no es tan monótona como muchos piensan, aunque tampoco viene mal de vez en cuando salir de ella y darnos ese placer de sentirnos vivos, viviendo nuestra propia historia de ficción, cumplir un sueño y emprender un nuevo viaje. Pero el hecho de necesitar emprender esta aventura para escapar de la rutina significa que no disfrutamos viviéndola o que no estamos conformes con ella. Entonces deberíamos pararnos a pensar sobre esta.
"Desde el nacimiento hasta la muerte, de lunes a lunes, de la mañana a la noche, todas las actividades están rutinizadas y prefabricadas"
miércoles, 15 de mayo de 2013
Los creyentes y su necesidad de creer.
El grado de fuerza de un individuo (o de debilidad, por decirlo más claramente) se manifiesta en la necesidad que tiene de creer para prosperar, de contar con un elemento "estable" lo más sólido posible para apoyarse en él. Me parece que en Europa el cristianismo sigue siendo hoy necesario para la mayoría, porque en él se encuentran todavía creencias. Asó es el hombre; si necesita un artículo de fe, aunque se lo desmientan de mil maneras, no dejará de considerarlo "verdadero", de acuerdo con aquella célebre "prueba de fuerza" de la que habla la Biblia. Algunos siguen necesitando la metafísica; pero está también ese impetuoso deseo de certeza que hoy estalla en as masas, bajo la forma científico positivista, ese deseo de querer poseer algo absolutamente estable (mientras que con el calor de ese deseo preocupa muy poco contar con argumentos propios para fundar la certeza).
Todo esto manifiesta igualmente la necesidad de apoyo, de sostén, de ese instinto de debilidad que, en definitiva, no da origen a las religiones, a las metafísicas, a las convicciones de todas clases, pero las conserva. Por otra parte, todos estos sistemas positivistas están envueltos en humaredas de un negro pesimismo, que tienen algo de cansancio, de fatalismo, de desilusión, de miedo a una nueva desilusión, o manifiestan visiblemente también resentimiento, malhumor, anarquismo exasperado, junto a todos los otros síntomas o disfraces del sentimiento de debilidad. Incluso es siempre una muestra de la necesidad de una creencia, de un apoyo, de un asidero, de un sostén. La creencia es siempre anhelada con más urgencia cuando falta la voluntad, pues la voluntad como pasión de mando representa el signo distintivo de la soberanía y de la fuerza. Es así cuando menos se sabe
mandar y más se experimenta con urgencia el deseo de una realidad, de un ser o de una autoridad que ordene con energía, ya sea un dios, un príncipe, un estado social, un médico, un confesor, un dogma o una conciencia de partido. De este modo, es lícito concluir que las dos religiones universales, el budismo y el cristianismo, podrían deber su nacimiento y su rápida propagación a un extraordinario agotamiento de la voluntad. Y así ha sido en realidad, si estimamos que las dos religiones mostraron el deseo de un "debes" exaltado desesperadamente hasta el absurdo por la enfermedad de la voluntad. Al predicar el fanatismo en los tiempos del debilitamiento de la voluntad, ofrecieron a innumerables almas un sostén, una nueva posibilidad de querer, un placer en el ejercicio de la voluntad. Pues el fanatismo es la única "fuerza de voluntad" a la que pueden tener acceso también los débiles y los inseguros; en la medida en que hipnotiza de algún modo la totalidad del sistema intelectual que descansa en la percepción del mundo sensible, provoca hipertrofia de un punto de vista conceptual y afectivo particular que predomina en adelante; el cristianismo lo llamará su fe. En cuando un hombre llega al convencimiento extremo de que ha de recibir una orden, se convierte en creyente. Por el contrario, se podría concebir una autodeterminación alegre y fuerte, una libertad de querer, ante la cual un espíritu desecharía toda creencia y todo deseo de certeza, por haberse ejercitado manteniendo el equilibrio sobre el ligero alambre de la posibilidad, incluso bailando al borde del abismo, Un espíritu así sería el espíritu libre por excelencia.
Todo esto manifiesta igualmente la necesidad de apoyo, de sostén, de ese instinto de debilidad que, en definitiva, no da origen a las religiones, a las metafísicas, a las convicciones de todas clases, pero las conserva. Por otra parte, todos estos sistemas positivistas están envueltos en humaredas de un negro pesimismo, que tienen algo de cansancio, de fatalismo, de desilusión, de miedo a una nueva desilusión, o manifiestan visiblemente también resentimiento, malhumor, anarquismo exasperado, junto a todos los otros síntomas o disfraces del sentimiento de debilidad. Incluso es siempre una muestra de la necesidad de una creencia, de un apoyo, de un asidero, de un sostén. La creencia es siempre anhelada con más urgencia cuando falta la voluntad, pues la voluntad como pasión de mando representa el signo distintivo de la soberanía y de la fuerza. Es así cuando menos se sabe
mandar y más se experimenta con urgencia el deseo de una realidad, de un ser o de una autoridad que ordene con energía, ya sea un dios, un príncipe, un estado social, un médico, un confesor, un dogma o una conciencia de partido. De este modo, es lícito concluir que las dos religiones universales, el budismo y el cristianismo, podrían deber su nacimiento y su rápida propagación a un extraordinario agotamiento de la voluntad. Y así ha sido en realidad, si estimamos que las dos religiones mostraron el deseo de un "debes" exaltado desesperadamente hasta el absurdo por la enfermedad de la voluntad. Al predicar el fanatismo en los tiempos del debilitamiento de la voluntad, ofrecieron a innumerables almas un sostén, una nueva posibilidad de querer, un placer en el ejercicio de la voluntad. Pues el fanatismo es la única "fuerza de voluntad" a la que pueden tener acceso también los débiles y los inseguros; en la medida en que hipnotiza de algún modo la totalidad del sistema intelectual que descansa en la percepción del mundo sensible, provoca hipertrofia de un punto de vista conceptual y afectivo particular que predomina en adelante; el cristianismo lo llamará su fe. En cuando un hombre llega al convencimiento extremo de que ha de recibir una orden, se convierte en creyente. Por el contrario, se podría concebir una autodeterminación alegre y fuerte, una libertad de querer, ante la cual un espíritu desecharía toda creencia y todo deseo de certeza, por haberse ejercitado manteniendo el equilibrio sobre el ligero alambre de la posibilidad, incluso bailando al borde del abismo, Un espíritu así sería el espíritu libre por excelencia.
Este es un texto escrito por Friedrich Nietzsche, quien decía que la religión nace del miedo y del horror que el hombre tiene de si mismo. Pensaba que es la incapacidad de asumir nuestro propio destino. Cuando al hombre le invade un sentimiento de poder y teme quedar avasallado por el, mediante un mecanismo de defensa patológico, lo atribuye a otro se más poderoso que es Dios.
Esto explicaría por qué la gente en épocas difíciles, de crisis, o en los últimos años de su vida tiende a refugiarse en la religión. Dejando de lado el creer o no creer, el que exista o no, comparto algunas ideas que Nietzsche expone en este fragmento.
El sonido que habito.
Este es el enlace del segundo trabajo del taller de Filosofía-Literatura: http://elsonidoquehabito.blogspot.com.es/2013/05/entrenamiento-de-running.html
jueves, 9 de mayo de 2013
.
"Lo que ha sido creído por todos siempre y en todas partes, tiene todas las posibilidades de ser falso"
He encontrado esta frase de Paul Valéry que me ha recordado mucho al Barroco. Es justo lo que decía Descartes, no nos podemos fiar de nada, hay que dudar de todo.
La canción es de Yann Tiersen. La primera vez que la escuché me gustó mucho porque me pareció muy directa, muy cargada, con muchos adornos. Se distingue la melodía principal pero de fondo hay muchos más sonidos que ni siquiera soy capaz de detectar individualmente.
jueves, 2 de mayo de 2013
El barroco.
El transcurso de las distintas épocas de la historia es como el transcurso de la vida de una persona. Hay temporadas más bonitas y otras más difíciles. El barroco es como una depresión en la vida de una persona, que desde mi punto de vista viene dado por el egoísmo individual. En la Edad Media se comenzó a dar más importancia al individuo. Todo el mundo quiere ser más que los demás, quiere destacar, llegar a ser más. Y si además llega el Cid diciendo que se puede cambiar el destino, que la sociedad no debería estar dividida en estamentos, que deberíamos ser nuestros logros, pues ya la gente se hace ilusiones y se desmadra. Vino el Renacimiento cargado de alegría, luz, amor y belleza. Todos eran felices, tenían sus historias idealizadas, podían evadirse de sus problemas, España era el imperio con más poder dentro de Europa, ¿qué más podíamos pedir? Pero todo lo que sube baja. No todo el mundo puede tener todo lo que quiere.
El principal motivo de la crisis que originó este pesimismo social del barroco es, desde mi punto de vista, el egoísmo individual. Las clases más pobres quieren ascender, quieren ser algo más, aspirar a una mejor vida. Por otro lado, los nobles y la Iglesia quieren seguir siendo poderosas, e intentan manejar a los más "débiles", por llamarlos de alguna forma mediante la cultura de masas. Controlar a los demás para poder hacer nosotros lo que queramos, lo que nos conviene, esa es la mentalidad de los poderosos.
En esta época, los ciudadanos abren los ojos, descubren la mentira en la que habían vivido, el pensar que podían ascender dentro de la sociedad, y se dan cuenta de que no es tan fácil. El pensamiento es mucho más pesimista. Habían estado viviendo en un mundo ideal y han despertado del sueño. A nadie le gusta despertar de un bonito sueño. Por lo tanto, intentan volver a meterse en él, huir de la realidad por medio de creaciones literarias y artísticas. Por eso necesitan producir y crear, para salvarse del oscuro mundo en el que viven.
Como consecuencia de este ambiente, mucha gente se refugia en la religión. Incluso gente que no creía. Y es que necesitamos creer en algo que nos ayude a no caer en el vacío, algo a lo que aferrarnos. En otras palabras, le damos poder a la Iglesia, a los que nos controlan. Es un círculo vicioso, como la pescadilla que se muerde la cola. Estoy empezando a pensar que las cosas son así porque deben ser así, y no podemos hacer nada para cambiarlo. Hoy en día pasa lo mismo, y seguramente dentro de otros cuantos siglos volverá a pasar. El transcurso de la humanidad será un sube y baja en los que habrá que adaptarse. No podemos pretender estar siempre en el pico mas alto porque básicamente sería imposible. Como egoístas que somos querríamos más, más y siempre mejor. Llegaría un punto en el que todo estaría desequilibrado. Y necesitamos equilibrio para la estabilidad. Igual que necesitamos un equilibrio entre picos altos y picos bajos.
Mi solución ante esta situación sería buscar un equilibrio en el que el desarrollo no interviniera en el transcurso de la vida, en política o en economía. Sin buscar máximos para no caer en mínimos. Es decir, conformarnos con lo que tenemos cuando todo va bien.
El principal motivo de la crisis que originó este pesimismo social del barroco es, desde mi punto de vista, el egoísmo individual. Las clases más pobres quieren ascender, quieren ser algo más, aspirar a una mejor vida. Por otro lado, los nobles y la Iglesia quieren seguir siendo poderosas, e intentan manejar a los más "débiles", por llamarlos de alguna forma mediante la cultura de masas. Controlar a los demás para poder hacer nosotros lo que queramos, lo que nos conviene, esa es la mentalidad de los poderosos.
En esta época, los ciudadanos abren los ojos, descubren la mentira en la que habían vivido, el pensar que podían ascender dentro de la sociedad, y se dan cuenta de que no es tan fácil. El pensamiento es mucho más pesimista. Habían estado viviendo en un mundo ideal y han despertado del sueño. A nadie le gusta despertar de un bonito sueño. Por lo tanto, intentan volver a meterse en él, huir de la realidad por medio de creaciones literarias y artísticas. Por eso necesitan producir y crear, para salvarse del oscuro mundo en el que viven.
Como consecuencia de este ambiente, mucha gente se refugia en la religión. Incluso gente que no creía. Y es que necesitamos creer en algo que nos ayude a no caer en el vacío, algo a lo que aferrarnos. En otras palabras, le damos poder a la Iglesia, a los que nos controlan. Es un círculo vicioso, como la pescadilla que se muerde la cola. Estoy empezando a pensar que las cosas son así porque deben ser así, y no podemos hacer nada para cambiarlo. Hoy en día pasa lo mismo, y seguramente dentro de otros cuantos siglos volverá a pasar. El transcurso de la humanidad será un sube y baja en los que habrá que adaptarse. No podemos pretender estar siempre en el pico mas alto porque básicamente sería imposible. Como egoístas que somos querríamos más, más y siempre mejor. Llegaría un punto en el que todo estaría desequilibrado. Y necesitamos equilibrio para la estabilidad. Igual que necesitamos un equilibrio entre picos altos y picos bajos.
Mi solución ante esta situación sería buscar un equilibrio en el que el desarrollo no interviniera en el transcurso de la vida, en política o en economía. Sin buscar máximos para no caer en mínimos. Es decir, conformarnos con lo que tenemos cuando todo va bien.
miércoles, 1 de mayo de 2013
El ser humano y el desarrollo.
El ser humano avanza científicamente para construir un mundo mejor, pero un mundo mejor para su propio beneficio. ¿Que hay que talar miles de árboles para construir chalets no porque hagan falta, si no para que gente con dinero tenga una segunda casa? Pues como benefician la economía, se hace. ¿Que hay que poner un límite de horas de funcionamiento a las bombillas para incrementar su mercado? Pues se hace. Pero, ¿y si ya no quedan terrenos para construir, o materiales para fabricar bombillas? Anda, deberíamos haberlo pensado mejor.
El desarrollo es importante, claro que sí. Si no, puede que el ser humano no haya sobrevivido como especie en este planeta. Cada ser vivo tiene una característica que le permite sobrevivir y adaptarse al medio. Hay animales que sobreviven gracias a su tamaño, o a su fuerza. Pero los seres humanos no somos ni grandes ni fuertes. Lo que sí tenemos es un cerebro bastante bien desarrollado. Con él creamos las ideas para progresar y hacer la vida de los humanos los más cómoda y perfecta posible. Pero las personas tendemos a ser egoístas, ¿por qué? Supongo que todos, incluidos los animales, somo así por naturaleza propia. Y el egoísmo nos obliga a mirar por nuestro propio bien, sin tener en cuenta cómo afectará nuestro desarrollo al resto del planeta, incluso del universo.
Ubuntu.
Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquél que llegara primero, ganaría todas las frutas. Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se dieron la mano y corrieron juntos. Cuando él les preguntó el por qué, respondieron: ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si los demás están tristes?
UBUNTU.
UBUNTU.
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